Cuando un paciente me escribe desde Guadalajara, Monterrey o CDMX, casi siempre empieza con la misma idea: «quiero al mejor cirujano cerca de mi casa». Es natural. Pero el orden correcto es al revés: primero el cirujano, después la logística.
Tres cosas pesan más que el código postal:
- Certificación del consejo. En México, la certificación que importa para cirugía de obesidad es la del Consejo Mexicano de Cirugía de Obesidad y Enfermedades Metabólicas (CMCOEM). Verifícala siempre — la mía es la CB240071, y mi cédula de especialidad (CE 14247260) puedes verificarla en el registro público de la SEP.
- Experiencia en TU procedimiento. No en «cirugía bariátrica» en general: en el procedimiento que tú necesitas. Una manga la hacen muchos cirujanos bien. Un SADI-S o una bipartición intestinal, muy pocos.
- Quién te contesta después. La cirugía dura de minutos a horas, el seguimiento dura años. Pregunta quién responde tus mensajes a los tres meses: ¿el cirujano o una recepción?
Si después de múltiples valoraciones en tu ciudad el cirujano no es el ideal para tu caso o no logras formar una relación médico-paciente de confianza, viajar dentro de tu mismo país no se convierte en un obstáculo; por eso es importante valorar la atención médica desde el primer contacto.